Una red de organizaciones antirracistas presenta en el Congreso una serie de demandas para que se garanticen sus derechos en el entorno digital

Este 28 de noviembre, el Grupo Semilla, una red de colectivos y organizaciones antirracistas, ha registrado en el Congreso de los Diputados una serie de demandas destinadas a administraciones e instituciones políticas.
La red surgida en el año presente para luchar contra la desigualdad y la discriminación experimentada por personas migrantes y racializadas a consecuencia de un racismo estructural que también se manifiesta en el entorno digital, ha dirigido un escrito a la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, en el cual se realiza un análisis del contexto sociopolítico de las tecnologías y los sistemas de Inteligencia artificial (IA). En el escrito se solicita impulsar una serie de foros y espacios de discusión entre sociedad civil y tomadores de decisiones para visibilizar riesgos en la aplicación de IA que no están contemplados en el nuevo Reglamento de IA (AI Act por sus siglas en inglés), en vigor desde agosto y que determinará el diseño e implementación de estos sistemas en la UE.
El análisis mencionado pretende introducir en los debates sobre IA y tecnología las implicaciones que genera el desarrollo de la infraestructura digital imprescindible para el funcionamiento de la misma, la cual se sostiene en la extracción de recursos principalmente en países del Sur Global, pasando por el impacto medioambiental que genera, así como los sesgos que estos sistemas tienen sobre la población migrante y racializada. Un impacto que limita el acceso a servicios y recursos públicos afectando a ámbitos como el empleo, la educación o la sanidad, entre otros, situación que influye directamente en sus derechos y libertades.
“La digitalización de la sociedad no produce per se una mejora en los servicios públicos, sino que traslada las barreras tradicionales a un entorno digital”, Grupo Semilla.
En términos de democracia participativa, el Grupo Semilla considera que el desarrollo y uso de sistemas de IA sin una regulación garantista, clara y efectiva, contribuye a erosionar derechos fundamentales al facilitar la vigilancia masiva, la falta de transparencia en la gestión de la información y la opacidad en la toma de decisiones, dando lugar a entornos donde los derechos y las libertades quedan en entredicho, cuando no directamente vulnerados.
Así mismo, señalan que además del AI Act, los reglamentos recientemente aprobados para el control de la migración (reforma de Schengen, reformulación de EURODAC o aprobación del PEMA) supondrán un aumento de prácticas racistas como la perfilación racial en las fronteras de la UE, un mayor monitoreo y control de las personas migrantes y racializadas, así como el establecimiento de un marco que valida la existencia de diferentes categorías de personas, permitiendo aplicar sobre estas sistemas que vulneran derechos humanos.
Para confrontar la situación descrita, esta red de colectivos y organizaciones antirracistas impulsa una serie de propuestas que aportan una óptica que contribuya a evitar que se siga pensando, diseñando y empleando sistemas de IA como herramientas que refuerzan una lógica racista y colonial. Un paso indispensable para avanzar hacia horizontes más justos y respetuosos con todas las personas y formas de vida.
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